R4 – Diagramas de Flujo

Al enfrentarnos al diseño de la interacción, la primera decisión fue que los flujos debían representar la lógica humana y no solo secuencias de pantallas. Los perfiles de Franco, Lara, Saray y Juanjo han servido para entender que un turista con prisa no busca lo mismo que una universitaria que investiga a fondo. Sus emociones y sus dudas han condicionado cada decisión, haciendo hincapié en que un buen flujo es aquel que consigue que el usuario no tenga que pararse a pensar qué hacer a continuación.

Toda esta lógica se apoya en el árbol de contenidos validado tras el card sorting. Con esto se ha conseguido que los diagramas de flujo respeten a rajatabla las ocho categorías principales. Al trabajar sobre esta arquitectura corregida, nos aseguramos de que el sistema sea coherente de principio a fin, evitando los errores de organización detectados en las fases iniciales del proyecto.

En cuanto a la navegación, se ha tenido en cuenta los principios de carga cognitiva y límites en la memoria del usuario diseñando rutas cortas y directas con el fin de que las opciones sean visibles y que el usuario se sienta orientado en todo momento como el uso de enlaces contextuales cuando el contenido es transversal para que la información fluya sin obligar a dar pasos atrás innecesarios.

Por último, el análisis de referentes y la evaluación heurística nos han aportado ese punto de objetividad
necesario. Aplicar los principios de Nielsen permite asegurar que el diseño sea flexible y eficiente. Además,
algunos hallazgos como la necesidad de filtros para el perfil investigador o la urgencia de tarifas para el turista han sido pilares fundamentales sobre los que se ha levantado toda la arquitectura de interacción del museo.

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